Durante mucho tiempo los escritores españoles no habían demostrado interés ninguno en la novela negra, a muchos les parecía un género de segunda e incluso cuando alguien se ponía a escribir una novela de este tipo lo hacía sin demasiado talento, percibiéndose desde el minuto uno que el autor no se encontraba cómodo con el género.
Ahora, sin embargo, los escritores españoles están apostando más que nunca por la novela negra como es el caso de Eugenio Fuentes (Montehermoso, 1958) quién creó el personaje de Ricardo Cupido, un detective que se ha convertido en toda una referencia dentro de la novela negra española. Aunque al autor confiesa que al principio no quería escribir novelas negras debido a que las propias características de este género provoca que los autores sean reacios a involucrarse en él: “la novela negra llegó tarde a la historia de la literatura, y en su afán por meter los codos entre los demás géneros buscó el agrado del público con unas formas sencillas que renunciaban a todo lo que significaban las lecciones formales del Modernismo. Sus autores practicaron un estilo duro y seco, casi indigente, que huía de los adjetivos como si fueran algo venenoso”, afirma Eugenio Fuentes.
Los lectores han respondido con entusiasmo a esta oleada de novelas negras españolas que muestran de manera sutil los problemas sociales, económicos y políticos de nuestro país.
“La novela negra está evolucionando y eso se nota. Está rompiendo con los esquemas prestablecidos de lo tradicional: cada vez hay más mujeres detectives, se mezcla con otros géneros y se consigue que el lector permanezca atento de principio a fin”, señala Lucas Mateluna, crítico literario.
De manera que parece que la novela negra no es una simple moda entre los escritores españoles y que ha llegado para quedarse.
“Siempre ha habido escritores españoles que se dedicaban a la novela negra sólo que lo hacían mal, para ser francos, mientras que ahora cuentan con la formación y las habilidades necesarias para crear obras únicas de un extraordinario nivel que sorprenden tanto a los lectores como a la crítica, por lo que sí, es mucho más que una simple tendencia, estamos ante un cambio de paradigma literario por decirlo de alguna forma”, concluye.