El cine siempre ha encontrado en la literatura una gran fuente de inspiración, sin embargo, son muchos los retos a los que tienen que enfrentarse los directores a la hora de llevar la literatura a la gran pantalla.
“El primer gran desafío es conseguir condensar la novela. No hay que olvidar que en el cine tenemos un tiempo aproximado que no podemos exceder, dado que nadie se quedaría a ver una película que dure más de 4 horas. Incluso, en las grandes sagas se tiene que resumir la novela para que sea más amena. Y es que, mientras que en las novela el arte de la divagación le añade un valor añadido a la obra, en el cine esta práctica es vista como un exceso”, señala Paula Rojas, experta en adaptaciones cinematográficas.
Por otra parte, el cine requiere de una mayor precisión en el relato, ya que puede que en la novela el escritor se haya limitado a decir que los protagonistas se encuentran en una mansión del siglo XX, pero en la película hay que mostrarla con lujo de detalles.
“Las novelas con pocas descripciones dan más juego en el cine, puesto que los directores pueden echar mano de su creatividad para confeccionar las localizaciones. Sin embargo, en el caso de novelas en las que sí se hace hincapié en la ambientación, es importante respetarla al máximo”, expone.
De igual modo, también se suelen reducir el número de personajes que intervienen en la novela, debido a que en el mundo literario acostumbran a participar numerosos actores que sería prácticamente imposible de mantener en la gran pantalla.
“Por ejemplo, en El Señor de los anillos aparecen numerosos personajes, pero sólo unos cuántos son de importancia. En este sentido, los productores han de escoger aquellos personajes que mayor transcendencia tienen o que pueden aportar un nuevo valor a la narración”, apunta la experta.
Asimismo, otro de los grandes retos de llevar la literatura al cine es crear la banda sonora, la cual debe resumir los sentimientos y emociones que embargan al lector durante todo el relato.
“Se precisan compositores con mucho talento para esta tarea, al tener que transmitir la esencia de la novela mediante notas musicales que impriman exactamente el ritmo que necesita la narración”, concluye.